ULTIMAS REFLEXIONES

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

lunes, 22 de diciembre de 2014

MAGNIFICAT (Lc 1, 46-55)


Una de las mejores manera de celebrar la Navidad es reflexionar las maravillas que se esconden en el canto del Magníficat. Cada frase contiene un estallido de fe y de promesa cumplida que el Poder de Dios refleja en la sencillez y humildad de la jovén María.

Pidamos al Espíritu Santo que, esta Navidad, junto a María, nos esforcemos, por y en la Gracia de Dios, vivir las actitudes que nos transmite María, la Madre de Dios.


Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre.

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡SEÑOR, MUESTRAME EL CAMINO!



Supongo que María conocía al Señor. Supongo que María sabía que su pueblo esperaba al Mesías, al Libertador del pueblo de Israel, y supongo que todas las mujeres se sentirían dichosas de ser elegida Madre del prometido Mesías. La cuestión era cómo esperarlo y qué Mesías esperaban.

Porque tal como se presenta el Mesías no apetece mucho ocupar el papel de madre. Un niño pobre, y en un matrimonio todavía no consumado. Una situación problemática y difícil de aceptar. Lo lógico, lo que pasa por la mente de cualquier madre, y más cuando se espera un Mesías, un Libertador, un Rey, es recibirlo con honores y distinciones. En una familia distinguida, bien situada y hasta poderosa dentro del pueblo. 

No resulta ni se imagina nadie que Dios envíe a su Hijo para ser el Hijo de una joven desposada con un joven, justo, pero simple carpintero. Y que pretenda que la joven quede en cinta sin todavía conocer varón. ¿No nos parece eso cosa de loco? Da la sensación que Dios pretende poner la cosa difícil. Y creo que así es. La fidelidad se descubre y testimonia en las difícultades y en el riesgo. Las cosas seguras son aceptadas por todos.

El amor necesita pruebas para afirmarse y descubrirse. Y María y José dieron la talla. ¿Estamos nosotros dispuestos a darla también? Eso es lo importante, estar, porque lo demás corre por cuenta de Dios. No nos asustemos, no queramos entender las cosas antes de tiempo. El tiempo no cuenta para Dios. Quizás para entender lo que Él te pide necesitas más tiempo de oscuridad para apreciar la luz.

Te fe como María y José y espera que el Señor te muestre las señales y el camino. Ves que a María y a José se las mostró. A ti y a mí también nos lo mostrará, porque es Él el primero que quiere guiarnos a la salvación.

 ¡Ven Señor Jesús que tus siervos te esperan!

sábado, 20 de diciembre de 2014

GRACIAS, SEÑOR, POR MARÍA



Es hermoso y, diría, nos llena de Gracia, el tener a María como Madre y Señora, Madre de Dios. ¡Qué hermoso nombre, María, que anuncia la entrada de la salvación en el mundo. Hay muchas mujeres que se llaman María, pero siempre serán pocas, porque el nombre de María abarca toda la belleza y plenitud a la que la humanidad pueda aspirar.

María, Madre de Dios, sólo hay una. Una joven humilde y sencilla que, turbada y expectante ante el anuncio del ángel, no dudó ni por un momento de la promesa del ángel enviado por Dios. María que pregunta qué tiene que hacer, porque no conoce varón, pero sabe, y así lo cree, del poder de Dios para cumplir lo que promete.

Y María que es anunciada a la acción del Espíritu Santo y a la Fuerza del Altísimo que la cubre con su sombra. Gracias Señor por María, tu Madre, que nos acompaña y nos alienta con su "SÍ" firme y decidido a obedecerte y seguirte. Gracias Señor por María, que nos abre la puerta de la salvación a aceptar tu plan de ser tu Madre, y también nuestra Madre. Gracias Señor por María, porque su ejemplo nos conforta y nos mueve a esforzarnos en responderte nosotros igual.

Junto a tu Madre, Señor, danos la Gracia de, como Ella, responderte y seguirte, entregados al plan que Tú has pensado para cada uno de nosotros. Amén.