ULTIMAS REFLEXIONES

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

miércoles, 23 de abril de 2014

TAMBIEN YO NECESITO SEÑOR TU DISCURSO Y TU ALIENTO



Igual que aquellos discípulos de Emaús, a mí también me tienta la desgana, la resignación, la ceguera de no verte y el cansancio y rutina de no encontrar respuesta ni frutos en mi cansado camino. Me vuelvo ciego y duro de corazón. Pasa el tiempo y siempre lo mismo. No veo frutos ni encuentro eco en mi búsqueda. Y es más, me siento desfallecer e indigno de proclamar lo que tanto me cuesta vivir.

¿Dónde estás Señor? Es la pregunta a mi cansancio y ceguera. ¿Por qué no me hablas como a los de Emaús y levantas mi espíritu desalentado, confuso y perdido? ¿Por qué no enciendes mi corazón y lo hacer arder de entusiasmo y fuego hasta correr gozosamente a proclamarte en el camino de mi vida?

También yo necesito de tus Palabras de ánimo y, aunque Tú no consideres dármelas, yo seguiré esperándote y aguardando tus decisiones, pues nadie tiene palabra como Tú Señor. Tú tienes Palabra de Vida Eterna, y todo lo que decidas y hagas será el mayor bien para nuestras vidas. ¿A dónde iremos Señor si Tú no estás?

Acompáñame Señor para que mis pasos no sean de regreso a Emaús, sino de gozo y alegría porque Tú has Resucitado y en Ti hemos sido liberados y salvados. Amén.

martes, 22 de abril de 2014

CONFIESO QUE CREO, PERO ES DÉBIL MI FE



Señor, a pesar de confesar mi fe y creer en Ti, mi fe se tambalea y se confunde entre lo real y lo imaginario. No sé exactamente distinguir la fe de la realidad. Hay titubeos e incertidumbre en mi fe, y experimento que sólo Tú, Señor, puedes infundirla en mi corazón y aumentarla. 

Sí estoy seguro que hubiese ido al sepulcro a verte, movido por mi curiosidad y mi fe en Ti de que algo tendría que ocurrir. No me imagino verte vencido por la muerte. Tú, que habías multiplicado los panes y los peces; Tú que habías resucitado al hijo de la viuda de Naín, al hijo de Jairo y a tu amigo Lázaro. Tú, Señor, que abriste los ojos del ciego Bartomeo y sanaste a enfermos y paralíticos. 

Sí, Señor, hubiese ido porque esperaba, aunque no te entendiera, algo de Ti. Eso me dice mi corazón hoy a tantos años de distancia, y eso afirma mi fe y me fortalece. Sí, Señor, a pesar de mis dudas y de mis pecados, creo en Ti Señor y espero cada día tu Resurrección en mi corazón.

Muéveme Señor a crecer en fe en Ti y a esforzarme cada día en vivir tu estilo de vida. Dame fuerza y valentía para que mis palabras tengan eco en mi vida y den testimonio de Ti. Amén.

lunes, 21 de abril de 2014

GRACIAS SEÑOR POR DEJARTE VER



Gracias Dios mío por tu Resurrección. Gracias porque por tu gloriosa Resurrección tenemos nosotros la esperanza de resucitar también. Gracias Señor por dejarte ver en los apóstoles, pues son ellos los que nos han transmitido a través de la Iglesia sus testimonios de tu Resurrección.

Pedro y Juan corrieron, avisados por las mujeres, desesperados hacia el sepulcro. Y lo vieron vacío. Entonces sus ojos se abrieron y entendieron aquello que antes no entendían: Tu Resurrección. Y a lo largo de sus vidas, junto a los demás apóstoles y discípulos, dieron su vida proclamándote y anunciando al mundo tu Resurrección.

Hoy la celebramos nosotros y queremos llegar también un día a estar con ustedes junto al Padre también celebrándola, pero en esa hora, para siempre y en plenitud de gozo y alegría. Danos, Dios mío, el don de la fe y la perseverancia de permanecer fieles a tu Voluntad dando testimonio de tu Amor amando a los demás. De manera especial a los más pobres y excluidos.

Señor, que no nos dejemos llevar por las comodidades de este mundo ni tampoco por las seguridades. Danos la sabiduría y la fuerzas de poner nuestra seguridad en tu Amor. Amén.