ULTIMAS REFLEXIONES

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

lunes, 27 de junio de 2016

SOY UN ILUSO CUANDO ME CREO FUERTE PARA IR YO SÓLO A LA OTRA ORILLA



Me ocurre eso con mucha frecuencia. Es la fábula de la zorra y el cuervo. Apenas me lanzan elogios, apenas me creo que soy fuerte y estoy capacitado para navegar yo sólo hacia la otra orilla. Gracias que, en la travesía, el Espíritu de Dios me hace experimentar mis debilidades, mi fragilidad, mis pecados y me ilumina para darme cuenta de mi necedad e ignorancia. Perdóname Señor.

Sería el mayor disparate de mi vida tratar de saltar a la otra orilla yo sólo para ver lo que ocurre. Porque en mi aventura solitaria el Maligno me acecha y me estimulará a hacerlo y a creerme, como el cuervo con la zorra, que mi voz es una delicia y maravilla. Aprovecho, como nuestro Papa Francisco, para pedir oraciones, para que el Espíritu Santo me llene de humildad, de luz y de misericordia.

Danos, Señor, la sabiduría de sabernos necesitados de tu acompañamiento, y nunca dar el salto en nuestra humilde barca sin tu presencia, sin tu luz, sin tus consejos, sin tu asesoramiento y fortaleza. Danos, Señor, la paciencia y perseverancia de no ceder a las ofertas y deleites que el mundo nos ofrece con inteligencia y sabiendo de nuestras debilidades y apetencias. 

Refuerza nuestra voluntad, Señor, para que tengamos la suficiente valentía y coraje para sostenernos con firmeza en tu seguimiento y en la vivencia de tu Palabra y cumplimiento de tu Voluntad. Danos la capacidad y el poder de mantener nuestra mirada fija hacia delante. Nunca volverla atrás, sino mano en el arado y vista firme en tu Persona y en tu seguimiento.

Porque, Tú, Señor, eres lo primero en mi vida, y necesito sostenerme firmemente en tu Palabra. Ayúdame a abrirme y dejarme dirigir por la acción de tu Espíritu, porque lo importante no es que viva yo, sino que Tú me invadas y llenes toda mi vida. Porque así quedaré contagiado de tu Amor y responderé amando yo también. Amén.

domingo, 26 de junio de 2016

SEGUIR LOS CAMINOS DE JESÚS, PERO A SU MANERA NO A LA NUESTRA



Muchas veces nos olvidamos de que seguir a Jesús es hacerlo como Él quiera y nos manda, no como a nosotros se nos pueda ocurrir o nos guste. No es nada extraño que nos suceda eso, pues en el Evangelio de hoy vemos que Santiago y Juan entendían el seguimiento de otra forma. Ellos estaban dispuesto a responder a aquellos samaritanos, con fuego del cielo, que osaron no acoger a Jesús porque se dirigía a Jerusalén.

Realmente no habían entendido nada. Pero a sí nos ocurre todavía a muchos de nosotros. Confieso que muchas veces experimento esa sensación y deseos de responder con fuego, entiendase la metáfora. El camino de Jesús está marcado por el Amor del Padre que lo envía, y es ese mismo amor el que nos sostiene a nosotros cada instante de nuestra vida. 

De tal modo que si no amamos nosotros también, incluso a nuestros enemigos, no nos hemos, como Santiago y Juan en aquel momento, enterado de nada. Santiago y Juan lo llegaron a comprender, pero nosotros, que seguimos en el camino necesitamos urgentemente comprenderlo. Seguir a Jesús es poner a nuestra espalda todo lo demás. Y todo lo demás son nuestras pesadas piedras llenas de apetencias, apegos, ideas, privilegios, placeres, bienestar, comodidades y egoísmos. Jesús por encima de todo eso.

¡Claro, necesitamos tiempo y lucha diaria a cada instante! Esa es la guerra y la batalla de cada día. Pero no estamos solos. Contamos con la ayuda necesaria y suficiente:  "La Gracia de Dios", que caminando a nuestro lado, en el Espíritu Santo, nos impulsará, nos fortalecerá, encenderá nuestra corazón y nos dará la voluntad necearia para superar todos los obstáculos en cada momento.

Eso nos exige no mirar hacia atrás; eso nos exige sacar el pie que tenemos medio metido en el mundo, y estando en él no dejarnos llevar por él; eso nos exige, estando en el mundo, llevar siempre al Espíritu Santo dentro de nuestro corazón, y, abierto a su Gracia, dejarnos guiar por Él. Eso nos exige alimentarnos con la mayor frecuencia posible del Espíritu de Dios, en la Eucaristía, como buscar con la frecuencia necesaria el perdón de nuestros pecados en la Penitencia,  y del ejercicio diario de la reflexión y oración.

Pidamos esa Gracia para que podamos sostenernos con la debida perseverancia y fortaleza en el verdadero camino de salvación y seguimiento al Señor. Amén.

sábado, 25 de junio de 2016

INSISTIR COMO TÚ ME ACONSEJAS, SEÑOR: "AUMENTA MI FE"




Pedir la fe es la oración de todos los días. No obstante, nuestra lucha consiste en eso: Construir una fe firme y sobre roca, para que las tempestades no la derriben. Una fe firme sobre la Roca de tu Amor por el que has dado tu Vida por mí y todos los hombres.

Dame, Señor, la sabiduría de experimentarlo y la voluntad de pedírtelo a diario. De no desfallecer como aquella mujer viuda con el juez injusto (Lc 18, 1-8). O también como el centurión, con confianza, con seguridad y decisión, porque Tú, Señor, escuchas a todo el que se acerca a Ti. No porque yo lo diga, sino porque tu Vida lo descubre y lo afirma: Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle. Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; Él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: «Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.

Todo en Ti se cumple, y la Roca que lo fundamenta es tu Resurrección. Por eso, Señor, aumenta nuestra fe y haznos, a ejemplo de tu Madre María, fieles seguidores tuyos que tratan y se esfuerzan en cumplir tu Voluntad. Porque esa es nuestra máxima aspiración y meta. Amar a tu estilo y sobre todo a los pobres que más lo necesitan.

Sin Ti, Señor, quedamos a la deriva, perdidos y sin voluntad de exigirnos renunciar a nuestros egoísmos. Insistimos como aquella viuda para que transformes nuestros corazones, porque aunque sabemos que Tú nos escuchas y tu Misericordia es Infinita, necesitamos suplicarte cada día que nos ayude a superar nuestras debilidades. Eso nos da confianza y nos reconforta. Gracias Señor.