ULTIMAS REFLEXIONES

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

sábado, 5 de septiembre de 2015

DAME LA SABIDURÍA PARA QUE SÓLO TÚ, SEÑOR, SEAS SEÑOR DE MI VIDA




Nada en este mundo puede calmar nuestra sed. Si, puede aliviarla, pero temporalmente y aparentemente. Como el tiempo que tardamos en darnos cuenta que eso que nos promete gozo y felicidad es simplemente un espejismo. Porque tan rápido como eso, desaparece.

Nuestra experiencia, no castillos en el aire, nos constata esa realidad. La vida es un camino, pero el camino que buscamos no llegamos a encontrarlo. Y terminamos por decepcionarnos y creernos que es una quimera, y que no existe. Un cuento más de los muchos que nos dicen para levantar nuestro ánimo y que sigamos, quizás, sometidos a los intereses de este mundo.

Y es aquí, tras esta experiencia, donde aparece y tiene sentido nuestro Bautismo. Jesús no viene a contarnos un cuento más. Jesús nos habla de lo que realmente queremos oír y que nos hablen. Nos descubre lo que anhelamos y queremos. Jesús adivina nuestro objetivo y nos propone un camino. Un camino martirial y de cruz, pero un camino que no es ningún espejismo, sino que en él se esconde lo que realmente buscamos: el gozo y la felicidad eterna.

¡Oh, Señor!, llénanos de tu Gracia, y danos la sabiduría de descubrir tu Palabra y, escuchándola, sepamos discernirla y vivirla por el camino de nuestra vida, auxiliados por el Espíritu Santo hasta llegar a Ti. Amén.

viernes, 4 de septiembre de 2015

EL AMOR POR ENCIMA DE LOS CUMPLIMIENTOS



HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA UNIDA Y DEFENSA DE LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDAS 





Tengo miedo, Señor, de que pueda confundirte con normas, leyes y cumplimientos. A veces me cuesta distinguir la norma o precepto de tu Voluntad, y, fácilmente, caigo en confundirte con leyes y preceptos que hay que cumplir, y mi vida va por otro lado. Me confundo y experimento que algo no cuadra en esta fe mía.

Tú no puedes ser eso, porque Tú no eres un código de leyes y mandatos que hay que cumplir. Tu mejor definición es Amor. Y el amor es otra cosa. El amor te hace libre, porque quien ama busca el bien del otro, y se abre a la verdad del otro, y le invita a vivir libremente en justicia y verdad.

El amor no necesita de leyes, porque quien ama cumple ya las leyes. Pues busca el bien del amado, y en ese bien incluye el respetarle, el honrarle, el no mentirle, el de serle justo, en hablarle en verdad y justicia, y en hacer todo lo que le haga feliz. Esa es tu Voluntad Señor, de forma que haya quien cumpla todas tus leyes o mandamientos, pero no vivan en el amor, la justicia y la verdad.

Porque amar supone llegar hasta la Misericordia y perdonar, y si hay perdón es porque el cumplimiento no basta. Se cumple, pero también se miente. 

Por otro lado, Jesús no se puede reducir a un cúmulo de preceptos y leyes, porque con eso no se arregla nada. El único cumplimiento que contagia y transmite es el amor. Es el que nos ayuda a crecer y también a cumplir. Amar en los tiempos buenos, y amar también en los malos. Así vemos y comprendemos que el amor es inagotable porque siempre es amor. El amor nunca acaba, siempre se mantiene en pie.

Danos Señor la Gracia de entender que sólo con amor podemos alcanzar el cumplimiento verdadero de tu Voluntad, y que el ayuno puede, en ese sentido, ayudarnos a fortalecernos en tu Amor. Amén.

jueves, 3 de septiembre de 2015

¿QUE TENGO QUE VER PARA QUE MI FE SEA MÁS FUERTE, SEÑOR?



Al final no nos parece suficiente que las redes de Pedro y sus compañeros se llenaran de peces. Quizás nos haya sorprendido en el momento, pero, como las noticias de hoy, que casi ya no sorprende a nadie: abortos y terrorismo; asesinatos y malos tratos, y todo tipo de sucesos ya ni llaman nuestra atención. Hoy leer lo que Jesús hizo al mandar a Pedro a echar las redes y, después de estar toda la noche sin coger un pescado, sacarlas llenas de peces, pasa desapercibido para muchos.

Queremos significar que este hecho, que supuso para los apóstoles el dejarlo todo para seguir a Jesús, hoy ni siquiera inquieta a muchos, ni supone ninguna inquietud para otros. Sería bueno preguntarnos como reaccionamos nosotros ante esta Palabra del Evangelio de hoy. Sería bueno preguntarnos cuál es nuestra actitud ante este hecho de Jesús con la pesca milagrosa.

¿Acaso necesito que cada día y a cada momento, Tú, Señor, me demuestre tu Poder y tu Divinidad? ¿Y es que en cualquier momento, cuando me parezca, te rechazo o te exijo más pruebas? ¿No suena esto a broma o cachondeo? La revelación está hecha, y los testimonios están ahí. Ahora, tú puedes negarlo, ser indiferente o rechazarlos. Eres libres para hacerlo según tu voluntad.

Yo, Señor, y muchos más, te seguimos y creemos en Ti. Confiamos en tu Palabra y pensamos que en este mundo no hay nada que pueda dar sentido a nuestra vida fuera de Ti. Nada de aquí abajo puede llenarnos ni darnos esa paz que buscamos en el gozo y la alegría. Sólo Tú, Señor, nos llenas, nos confortas y llenas la barca de nuestra vida de inmensa felicidad y amor.

Por eso, Señor, te invitamos a que subas a nuestra barca, y que navegues con nosotros. Necesitamos que nos enseñes y nos indiques el rumbo de nuestra vida, porque sin Ti no llegaremos a puerto. Llena, Señor, nuestra vida de frutos, de frutos que nos inunden de amor y de paz para transmitir el gozo de la alegría eterna a todos los que se hagan presentes en nuestra vida. Amén.