ÚLTIMAS REFLEXIONES

UN RINCÓN PARA ORAR

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UN ROSARIO CADA VIERNES

Cada viernes, hora peninsular 09:00, en Canarias a las 08:00, y en cualquier otra parte del mundo la que mejor puedan elegir, nos unimos en el rezo del Rosario (VER AQUÍ) por la unidad de todos los creyentes, por la familia natural, hombre - mujer, por la vida y por la libertad de educación de los hijos.

Desde tu casa, online, desde tu trabajo, desde tu hospital y enfermedad, desde myfeeling, desde todas los colectivos y asociaciones, desde donde quieras que estés, tú también puedes unirte en este clamor al Padre, unidos a María Santisíma, para que el Espíritu Santo nos dé la capacidad y la luz de salvaguardar la vida y los valores morales y naturales que la dignidad de las personas hemos recibido de nuestro Padre Dios

sábado, 27 de mayo de 2017

SÓLO LA FE NOS SALVARÁ

No cabe duda que la fe implica obras, y es de sentido común que quien tiene fe, tendrá también obras. Te pido perdón, Señor, porque mi oración es débil y distraída. Una oración que habla, pero que, quizás, no confía ni se compromete; una oración mecánica, rutinaria, de cumplimiento y de hábitos. Una oración que no baja a mi vida y no sólo la cuestiona, sino que no la mueve ni la compromete.

No es que yo la quiera así, ni tampoco que me conforme, pero no encuentro la salida y temo quemarme y cansarme, e, incluso, abandonar. Y ante tal debilidad y tentación, Señor aprovecho tu invitación para pedirte que me afirmes en la fe y la fortalezca dentro de mi corazón.

Por eso, hoy, Señor, aprovecho tu ofrecimiento en el Evangelio sobre la oración de petición, y quiero pedirle al Padre, apoyado en Ti y en tu Nombre, que no sólo aumentes mi fe, sino que me la fortalezcas y vigorices afirmándola sobre esa roca que es tu Iglesia con el primado de Pedro a la cabeza. Iglesia que Tú, Señor, has fundado sobre tus apóstoles con Pedro como primado.

Te pido, Padre, en Nombre de tu Hijo que me inundes de una fe que, no sólo parezca, sino que también se vea y note. Una fe que se mueva y comprometa; una fe que empuje y cuestione mi vida, y una fe que me lleve a la vida aceptando mi pasión hasta la cruz. Mi propia cruz que quiero compartir contigo ofreciéndotela por amor. Y eso, Señor, sé que no puedo lograrlo  por mí mismo, sino por el don de Tu Gracia, que nos da la fe y todo lo necesario para poder servirte y amar como Tú nos amas.

Por eso, en estos momentos de oración, quiero pedirle al Padre sólo una cosa: "La Fe". Una fe que me lleve, Señor a estar unido a Ti y a los hermanos. Una fe que crezca y viva en la unidad de la Iglesia y que de frutos en una comunidad de amor. Amén.

viernes, 26 de mayo de 2017

SUDOR, SANGRE Y FATIGA = ALEGRÍA

HOY A LAS 09:00 HORA PENINSULAR, 08:00 HORA CANARIA, REZO DEL SANTO ROSARIO POR LA DEFENSA Y UNIDAD DE LA VIDA Y LA FAMILIA. ÚNETE A LA HORA QUE PUEDAS Y DESDE DONDE PUEDA


Sabemos de nuestros sudores, de nuestra sangre y nuestras fatigas. Sabemos que esas no nos la quita nadie, porque, precisamente, de ellas nacerá el gozo y la alegría. Por lo tanto, ese es el camino y tendremos que pasarlo. 

La vida es un mar donde hay olas grandes y pequeñas, tempestades, maremotos y también  mar en calma. Experimentaremos de todo, pero al final seremos dichosos y gozaremos eternamente. Esa es nuestra alegría de fondo que nos acompañará siempre, a pesar de nuestras luchas, sufrimientos y tristezas. Y eso es lo que nos dice el Señor hoy: «También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada».

El Señor volverá, pero también se ha quedado presente en la Eucaristía. No lo vemos corporalmente, como lo vieron los apóstoles, pero si lo experimentamos espiritualmente. Y nos conforta y fortalece para que podamos soportar el camino y las dificultades. Y, pacientemente y confiadamente, esperar su regreso, tal y como nos lo tiene prometido. Ahí se esconde nuestra alegría y supera a nuestras tristezas y sufrimientos.

Pidamos esa Gracia que fortalezca nuestro gozo y alegría para, soportando las vicisitudes y contrariedades del camino, tengamos siempre en cuenta que el Señor se ha quedado Sacramentalmente en la Eucaristía, y nos alimenta espiritualmente para que, fortalecidos en Él, soportemos las tentaciones y obstáculos que nos presenta el camino.

No desfallezcamos y sostengámonos en la oración y en la unidad, confiados en la Palabra del Señor y en sus Promesas. Lo que verdaderamente importa es el final. Y es ese final, la meta de nuestro camino, la que nos descubrirá el gozo y la alegría de la presencia del Señor que nos viene a buscar para llevarnos con el Padre. Amén.

jueves, 25 de mayo de 2017

EL GOZO DE EXPERIMENTAR TU PRESENCIA

Sin Ti nada podemos. Esa es la verdad, pero esa libertad y voluntad que nos has regalado nos puede servir para abrirnos a tu Espíritu y experimentar tu presencia. Claro, que sólo con tu Gracia podemos claramente sentirte, experimentarte y verte. Tú, Señor, lo puedes todo y puede hacer aquello que nosotros nunca podamos entender y menos hacer.

Por eso, queremos verte y experimentarte, pero aceptamos que no podemos, sino sólo si Tú nos lo permites y quieres. Y, quizás, nuestra labor y misión será permanecer postrados a tus pies hasta que Tú decidas y permitas que te veamos. Sólo Tú. Señor, puedes convertirme, y eso se hará si Tú me eliges. A mí y a todos nosotros no nos queda sino esperar y confiar en Ti, tu Amor y Misericordia.

Danos, Señor, la sabiduría de saber esperarte; danos la fortaleza de soportar toda la oscuridad que se interpone en nuestras vidas; danos la paciencia de permanecer fiel a tu Palabra, aunque no entendamos tu Camino ni veamos nuestros frutos. Danos fe y voluntad para sostenernos ante las seducciones de las tentaciones que el mundo nos ofrece.

Queremos esperarte, Señor, y esperarte con nuestras lámparas encendidas y provistas de suficiente aceite para que nunca se apaguen. Queremos esperarte, a pesar de nuestras dudas, de nuestras vacilaciones, de nuestras inconstancias y de nuestros pecados. Queremos esperarte a pesar de nuestros desesperos y fracasos, y de nuestras limitaciones, que endurecen nuestros corazones y nos amenazan con alejarnos de Ti. Queremos, Señor, estar contigo y sentir tu Paz y Misericordia.

Confiamos en tu Palabra y esperamos pacientemente tu regreso y tu promesa de ver como todas nuestras tristezas y sufrimientos se convierten en gozo eterno. Amén.